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El Informe Papel Prensa


EL JARDÍN DE LOS FINZI-CONTINI


“Pero, de improviso, por la puerta que había quedado medio abierta, allá contra la negrura de la noche, irrumpe en la portería una ráfaga de viento.  Es viento huracanado y viene de la noche. Se precipita en la portería, la atraviesa, rebasa silbando la verja que separa la portería del jardín, y mientras tanto, dispersa a la fuerza a quienes querían quedarse y hace callar bruscamente, con su salvaje aullido, a quienes todavía se entretenían hablando. Voces flacas, gritos sutiles, de pronto dominados. Arrastrados fuera, todos, como hojas ligeras, como pedazos de papel, como cabellos de una cabeza encanecida por los años o el terror…”
GIORGIO BASSANI, “El jardín de los Finzi-Contini”.

A quien me ayudó sin conocerme.


A partir de los testimonios de Lidia Papaleo de Graiver y Rafael Ianover, sumado a material documental, el “Informe Papel Prensa: La Verdad” expone las condiciones en que, durante la última dictadura militar argentina (1976-1983) se produjo el traspaso de esa importante papelera hacia los diarios Clarín, La Nación y La Razón. Cabe destacar que Papel Prensa, en el pasado una poderosa empresa de pasta celulosa y papel de diario, conserva hoy esa trascendencia y aún más ya que desde hace años es la única en el mercado para abastecer de papel a diarios y publicaciones de todo el país.
El Ministerio de Economía y la Secretaría de Comercio publicaron en su sitio web (1) el mencionado Informe oficial que, tras la investigación correspondiente, fue presentada por la presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner el martes 24 de agosto pasado y girado a la justicia el viernes 27.
El documento denuncia el proceso de despojo y apropiación. Produce especial estremecimiento la horrorosa experiencia de prisión y torturas relatada por Lidia Papaleo, viuda del ex  propietario de papel Prensa, David Graiver, muerto en México en un extraño accidente aeronáutico.

A continuación se transcriben el dramático texto de la señora Papaleo precedido de un breve cuadro de situación en Argentina a partir de marzo de 1976 y una sintética referencia biográfica de su difunto esposo, textos que componen el citado Informe.
(Selección y compaginación por AMILCAR MORETTI. Miércoles 1 de setiembre 2010.)




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IMAGEN
Lidia Papaleo, viuda de Graiver. De Maximiliano Luna, diario Tiempo Argentino

DICTADURA ECONÓMICA-DICTADURA MEDIÁTICA 

"… el desarrollo de la época aquí descripta tiene como eje los hechos de los que es principal artífice la dictadura militar iniciada en marzo de 1976.
“En dicho período, se consolida una alianza entre el poder económico concentrado y las fuerzas armadas, las que respaldarían con su accionar genocida el proyecto que pergeñaba el Dr. José Alfredo Martínez de Hoz.
“En este marco, el poder político-militar de turno, necesitaba subordinar a los medios gráficos, radiales y televisivos a sus planes, siendo los diarios de la época, entre los que se destacaban Clarín, La Nación y La Razón, medios eficaces y eficientes para enajenar el pensamiento nacional y perturbar el discernimiento de la población.
“Mientras las tres armas desataban toda su ferocidad, los medios de comunicación ocultaban y deformaban la información sobre los trágicos hechos que acaecían.
“De allí el exorbitante interés en apoderarse de la empresa PPSA, ya que era el instrumento capaz de subordinar al conjunto de los medios gráficos del país, y desde allí intentar controlar a la opinión pública.
“Las fuerzas armadas suprimirían todas las vidas que fueran necesarias y los diarios socavarían las conciencias del conjunto.

“Durante los años transcurridos, que aquí se relatan, se mezclan y entretejen los más espurios intereses; las más siniestras alianzas; las más crueles torturas; las más burdas falsedades; los silencios y las voces más cómplices.”

EL EX PROPIETARIO

“David Graiver nació en la ciudad de La Plata (Pcia. de Buenos Aires). Asistió a su padre (Juan Graiver) en sus negocios inmobiliarios. Sobre la base de la fortuna familiar, generada por su padre, un emigrante polaco que se afincó en la Argentina en los años 30 del siglo pasado, irguió una multinacional que logró manejar alrededor de doscientos millones de dólares, desplazando a su hermano menor, Isidoro del control de los negocios familiares. Poseía dos bancos en Argentina (Comercial de La Plata y Hurlingham), dos bancos en Nueva York (el ABT y el CNB - American Bank and Trust y Century National Bank), un banco en Bruselas (la BAS - Banque pour l‟Amérique du Sud), un banco en Tel Aviv (Swiss-Israel Bank) y decenas de compañías diseminadas por el mundo. Su conglomerado de empresas en el país (EGASA) se encontraba supervisado por el Dr. Jorge Rubinstein (…), mientras que sus intereses en el exterior se encontraban representados por Alberto Naón.
“David Graiver falleció el 07/08/76 en una catástrofe aérea en México. Seis meses después, los miembros del “Grupo Graiver” fueron ilegalmente detenidos y sus bienes intervenidos.”

TESTIMONIO
DE UNA SOBREVIVIENTE

A continuación se transcribe el testimonio de Lidia Papaleo de Graiver, viuda de David Graiver, ex dueño de Papel Prensa. El mismo, como toda la investigación puede consultarse en internet en el portal del ministerio de Economía y Secretaría de Comercio de la Argentina. (1)

“Tengo el agrado de dirigirme a Usted, a los efectos de cursarle la presente nota, a los fines que la misma sea considerada como un aporte a la investigación que está llevando adelante.

“El presente relato, comienza con la muerte de mi marido David Graiver, momento en el que vivíamos junto con mi hija menor de edad María Sol, en México. A partir de allí comencé a sufrir terribles presiones vinculadas a nuestros bienes, entre los que se encontraba Papel Prensa SA.

“Debo destacar algo muy importante sucedido en vida de mi esposo. En una reunión social en México, en la hacienda del Señor Gabriel Alarcón (uno de los más importantes hombres de negocios de dicho país), en presencia de la firmante y de su propia familia aconseja lo siguiente en forma textual: ‘David, vendé Papel Prensa porque te costará tu vida’. La firmante quedó sumamente sorprendida y preocupada. De ello se desprende que éste fue el primer aviso que tuve acerca de la problemática de tal empresa. A partir de la muerte de David comencé a sufrir presiones que me llevó al convencimiento de que se acercaban momentos muy duros pero no de la magnitud de los que después vivimos.

“Posteriormente, en viajes a Nueva York, donde había residido largo tiempo, amigos estadounidenses me aconsejaban, que no retornara a Buenos Aires. Para ellos no estaban dadas las condiciones ni tenía garantías que las autoridades iban a ver con buenos ojos que el grupo económico se reordenara.

“En ese momento mi hija tenía 22 meses de edad, mi hermano Osvaldo, uno de mis posibles apoyos, se encontraba detenido en la cárcel de Caseros, a disposición del Poder Ejecutivo, y todo el grupo familiar estaba desquiciado por las presiones por parte de la Junta Militar.

“Ante ese panorama, y porque no tenía nada que ocultar, retorné a la Argentina el 16 de septiembre de 1976, convencida que ésta es mi tierra, el país de mi hija y que actuando con calma y asesoramiento podría superar el mal trance. Nada más lejos de la realidad. Apenas instalada en las oficinas centrales de las empresas, advertí que los reclamos eran diversos, realizados en medio de un clima de crisis económica de las empresas y al no haber participado de la actividad empresaria de David, no tenía suficiente conocimiento ni capacidad comercial para manejar tantos frentes de tormenta.

“Inmersa en los acontecimientos descriptos, es cuando los diarios Clarín, La Nación y La Razón comienzan a ejecutar un plan destinado a apoderarse de las acciones de Papel Prensa SA, de las cuales mi esposo David era dueño en un porcentaje importante que le permitía tener el control societario de la empresa.

“Además, este operativo involucraba, antes que nada, la intención de la Junta Militar de apadrinar ese despojo y no trepidaron en utilizar todos los elementos de extorsión, intimidación y amenazas a su alcance para lograr el objetivo.

“Recuerdo que me contactó un intermediario Guillermo Gainza Paz, que no era el dueño del diario La Prensa, quien me transmite la intención de compra de terceros, del paquete accionario de Papel Prensa SA.

“Posteriormente el Sr. Francisco Manrique, que había sido Ministro de Acción Social de la Nación y con el cual David trabajó como Secretario General, convocó a mi cuñado Isidoro Graiver para decirle que sus amigos de las Fuerzas Armadas, me recomendaban realizar esa venta, porque el grupo Graiver era mal visto por las autoridades y que estaba siendo investigado. En circunstancias en que concurrí a darle el pésame, por la muerte de su esposa, me reiteró dicha sugerencia.

“En ese contexto, me entrevisté con el ex presidente Lanusse para pedirle consejo por la situación en la que me encontraba, y me expresó que me veía mal posicionada y que solicitara una audiencia con el Tte. Gral. Videla para interiorizarlo del tema Papel Prensa SA. Aunque gestioné el pedido de audiencia por la mesa de entradas de la Casa de Gobierno, nunca obtuve respuesta.

“Mientras tanto continuaban las amenazas anónimas, en las que me decían que si no vendía, mi hija María Sol corría peligro de muerte y se agregaban otros operadores que me presionaban para concretar las ventas.

“El Sr. Martínez Segovia, que era Presidente de Papel Prensa SA, me citó en esos días, a un almuerzo en un hotel céntrico, para comunicarme que venía en representación del ministro de Economía Martínez de Hoz, y que debía decidirme a firmar la cesión de las acciones de Papel Prensa SA. Tal decisión era impuesta desde el Ministerio de Economía del Proceso, quienes habían hecho saber que las acciones debían cederse a empresarios argentinos que no pertenecieran a la colectividad judía.

“Dado los hechos que se vivían en ese país tomé conciencia que las amenazas de muerte, tanto para mi hija como para mí eran auténticos. En ese estado de terror fui citada para el día 2 de noviembre de 1976, por la noche, a una reunión, en las oficinas de La Nación, conjuntamente con los integrantes de la familia Graiver.

“Encontrándonos en un amplio salón de reuniones, nos distribuyeron separadamente, de modo tal que los padres de David por un lado, Isidoro con Campos Carlés (quien invocaba ser apoderado de La Nación) por otro. Yo, con Magnetto de Clarín, en otro aparte, donde coloquialmente me aseguró “firme o le costará la vida de su hija y la suya”. No había chances.

“También sabía que habían presionado al Sr. Rafael Ianover, Vicepresidente de Papel Prensa SA, un hombre leal con la familia, que era depositario de acciones, como testaferro.

“En la mencionada reunión en La Nación se suscribe un boleto de venta sobre el cual jamás pude opinar, ni sobre el precio ni sobre los términos del mismo ni sobre la forma de pago, como tampoco ningún abogado de mi parte pudo verlos antes. Lo tuve que firmar sin siquiera haberlo leído.

“Posteriormente el asesor de menores en la sucesión de David, no autorizó la venta por considerar bajo el precio y el juez ordenó que se hiciera una tasación por el Banco Nacional de Desarrollo, quien confirmó que el precio era por demás exiguo.

“La forma de pago no permitía ni siquiera pensar que se trató de una operación habitual en un comercio, sólo pagaron 7.000 dólares como primera entrega sobre un precio total de 1.000.000 de dólares, destaco que ni siquiera era el 1 por ciento. Era una entrega absoluta, por nada, y sin chance de poder negociar. Todo lo que siguió en esta venta fue similar.

“Quiero también destacar que era necesario que yo solicitara como administradora del sucesorio, la autorización en dicho expediente, por tratarse de bienes de mi hija menor de edad y es por ello que siguieron ejerciendo amenazas y presiones, a través de distintos personajes que me forzaban a ratificar ese acuerdo inicial y en el correr del tiempo llegaron al mes de marzo, donde se ingresa en el sucesorio el escrito para lograr la autorización.

“También deseo dejar constancia que el Dr. Jorge Rubinstein, que era el segundo de David, en los meses finales de 1976, un grave y sospechoso accidente, y que el mismo no me pareció casual porque él también estaba amenazado. Lo cual lo apartó por meses de la dirección del grupo, tareas que no pudo cumplir, quedando acéfalo la conducción del grupo económico. Luego fue detenido ilegalmente, falleciendo por las torturas sufridas en cautiverio, no habiéndose nunca investigado dicha muerte.

“Deseo aclarar que cuando se realizó el inventario en el Banade, ignoraba qué había en el interior de la caja de seguridad, pero tenía total conciencia que debía comunicar al Juzgado del sucesorio todos los bienes que pertenecían a mi marido, de acuerdo a lo que le había aconsejado el Dr. Miguel Anchorena, letrado de la sucesión.

“Quiero finalizar este relato, afirmando una vez más que todo lo que ocurrió en Papel Prensa SA, a partir de mi cautiverio (14 de marzo de 1977) que nunca hasta el 20 de mayo de 2010 estuve en el lugar, ni concurrí a ninguna Asamblea. Por otra parte durante mi desaparición con detención fui objeto de tortura que me provocaron graves quemaduras en mis genitales, abdomen y pechos, y que los golpes recibidos provocaron un tumor cerebral, el cual se me operó en la cárcel.

“Todo el horror que fue mi vida después de mi secuestro es indescriptible en la serie de perversiones, vejaciones y tormentos a la que fui sometida, no obstante deseo concluir con la presente reiterando que prefiero ver los ojos y la cara de mis torturadores, antes que ver los ojos de Magnetto en el momento en que amenazaba para que firmara.”


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Lidia Papaleo, viuda de Graiver. De Maximiliano Luna, diario Tiempo Argentino
 

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