IRIS SCACCHERI, LA CARNALIDAD Y LO AÉREO EN LA MATERIALIDAD TRASCENDENTE DE UN ESPACIO ESCÉNICO. La singular bailarina argentina falleció el domingo pasado. Escribe AMILCAR MORETTI

IRIS SCACCHERI (falleció el domingo 27 de julio del 2014).

 

 

 

 

Escribe
AMILCAR MORETTI

La Plata-Buenos aires, julio 2014.

 

                            Copia de Perfil. amilcar moretti, 2012 P2250098 La imagen de ella que permanece en mí después de décadas es la de una actuante carnal, vigorosamente carnal.  Lo charlábamos siempre con Ricardo (1), mi hermano, con quien nos sentíamos fuertemente perturbados por la presencia escénica de Iris Scaccheri, la singular e inimitable bailarina argentina que falleció el domingo. Scaccheri imantaba de modo inquietante con su acción escénica: no era sólo su belleza física. Esta, sí, podía ser una base: la contundencia carnal de Scaccheri es infrecuente en una bailarina de formación clásica que ha cumplido con todos los requisitos de la academia y el tutú, pero que, en su caso, decide después trabajar fuera de ese molde que, para finales de los años 60 y principios de los 70 del siglo pasado eran más que rígidos, estructurados, anoréxicos, sin carne, sin cuerpo femenino y sin peso de sensualidad.

 

 

 

 

Iris Scaccheri. La vigorosa sensualidad de su rigurosa danza. Foto por Susana Thénon.

Iris Scaccheri. La vigorosa sensualidad de su rigurosa danza. Foto por Susana Thénon.

 

 

 

                          Scaccheri, en el escenario, componía trazados, situaciones, historias, significados y sentidos inquietantes para lo sensorial. Desde la mirada perceptiva al atractivo heterosexual era indiscutible, pero me arriesgo a conjeturar que resultaba, al menos en su momento de esplendor, igualmente perturbadora para el mirar femenino y masculino. La corporeidad de la presencia en movimientos escénicos de Scaccheri resultaba apabullante: sus fuertes piernas, sus muslos y pantorrillas marcadas y siempre femeninas, sus pies desnudos, su melena revuelta como una leona pelirroja, su rostro bello y a la vez pleno de una severidad que la hacía, en paradoja con lo convencional, doblemente sensual. Cuando se habla de danza, más aún de ballet, se evita por lo general hablar de sensualidad, de corporeidad, de sexualidad (en un sentido amplio, muchísimo más allá de lo genital). Es como un tabú. Como si el ballet fuese una forma de espiritualización del cuerpo, un vaciamiento corporal, una forma de mostrar los movimientos corporales sin que el cuerpo se note o pese en la mirada del espectador. La danza contemporánea, moderna o las expresiones de los últimos cincuenta o cien años “anti-ballet” parecen querer resistir esa frigidez, y en cierta forma lo hacen, pero siempre flota en el aire -en el escenario- la deshumanización propia de cualquier desexualización simbólica, metafórica, metonímica. Como si la danza, que se protagoniza con el cuerpo, no se “mereciera” la sexualidad.

 

 

 

 

                 Iris Scaccheri, de poco hablar y exponer discursivamente sobre su acción escénica, nunca -creo- lo explicó así, como lo planteo aquí, como la recuerdo. No abundan los reportajes ni entrevistas a la bailarina, y tampoco el material fotográfico salvo un libro construído por la psicóloga, amiga y fotógrafa Susana Thénon, en la práctica ausente en las librerías, hoy. Las grabaciones en video no aparecen o no son de difusión pública, y no existía ese soporte cuando el esplendor de la bailarina, de estilo, como se sabe, propio, “heterodoxo”. No dejó discípulos ni seguidores, no formó una tendencia o escuela, y lo que ella concebía solo ella lo interpretaba, o podía interpretarlo con igual tamaño y peso corporal. De Pina Bausch, la célebre bailarina, creadora y coreógrafa alemana se ha dicho que buscaba “expresar mediante movimientos lo que ya no puede decirse con palabras”. Eso es la danza, eso debiera ser el ballet hoy. Eso era lo que hacía, consciente o no, Iris Scaccheri, formada en el Teatro Argentino de La Plata.  Scaccheri tal vez no tuviera claras y denotativas las palabras para designar significados y sentidos, pero sí enunciaba con su cuerpo, sus piernas, su torso en movimiento, sus saltos, sus giros, su melena desmelenada, su máscara humana dramática. Hoy a Scaccheri la asocia con PINA BAUSCH, la gran almana fallecida pocos años atrás: dicen los que saben que sus tareas y revelaciones fueron simultáneas en un mismo sentido, en dirección convergente. Puede ser, no lo sé. 

 

 

 

 

Iris Scaccheri (autor de la imagen no identificado. Si alguien lo identifica y puede informarme, estaré muy agradecido).

Iris Scaccheri (autor de la imagen no identificado. Si alguien lo identifica y puede informarme, estaré muy agradecido).

 

 

 

 

                          Todos saben que Scaccheri se formó en la escuela expresionista de Dore Hoyer, quien había estudiado con Emile Jacques-Dalcroze (2) en Dresde, ciudad alemana en la que había nacido, y con Gret Palucca (3) para unirse en 1935 al grupo de Mary Wigman (4).  

 

                      “Para ella -leer más abajo, en referenia 4)-, la danza era una expresión del interior del individuo, haciendo especial hincapié en la expresividad frente a la forma. Así otorgaba especial importancia a la gestualidad, ligada a menudo a la improvisación, así como al uso de máscaras para acentuar la expresividad del rostro. Sus movimientos eran libres, espontáneos, probando nuevas formas de moverse por el escenario, arrastrándose o deslizándose, o moviendo partes del cuerpo en actitud estática, como en la danza oriental. Se basaba en un principio de tensión-relajación, lo que procuraba mayor dinamismo al movimiento. Creó coreografías realizadas enteramente sin música, a la vez que se liberaba de las ataduras del espacio, que en vez de envolver y atrapar al bailarín se convirtió en una proyección de su movimiento, persiguiendo aquel viejo anhelo romántico de fundirse con el universo.”

 

 

                         Lo dicho, como se advertirá, se refiere a la creación de la alemana Mary Wigman, pero también puede aplicarse a Iris Scaccheri. El camino de Scaccheri fue solitario: tuvo sus años de esplendor y reconocimiento intelectual. Nunca le faltaron las críticas demoledoras y tampoco los que no veían con buenos ojos lo que hacía en y con la danza. “Heterodoxa”, repito, se ha dicho sin decir nada. Lo cierto es que entre finales de los años 60 y gran parte de los años 70 del siglo 20 fue una figura de alta repercusión en medios de la cultura, artísticos e intelectuales. Su revelación se produjo cuando terminaban los revolucionarios 60 y luego concitó siempre públicos nutridos aunque no masivos de enterados e iniciados, que confiaban en ella. Además, su sensualidad fuerte, de gran peso dramático, ejercía una seducción intimidante. Se la acusaba en rumores de altanera y orgullosa, y en verdad quizás su razón era la defensa irrestricta de sus proyectos y acciones. No concedía y no toleraba rechazos ni impugnaciones. No se lo permitía a sí misma, lo cual es posible le granjeó inconvenientes discordancias en el mundo del ballet, la danza y la cultura, aunque fue admirada por artistas e intelectuales. 

 

 

 

 

                       Bailaba como era. Con fuerza, con una energía arrolladora. Era grácil y al mismo tiempo con mucho peso dramático en la gestualidad y su corporalidad en movimiento en el escenario. Gente de valor considerable la rechazó. Otra la amó. Después, su nombre se diluyó. Creo que la dictadura fue fatal para lo que ella hacía: si mal no recuerdo, fue en esos años en que más se hizo notar su ausencia, al menos en los medios. Tuvo reparaciones y trabajó y se presentó y enseñó en el teatro Argentino de La Plata y el Teatro General San Martín de Buenos Aires. Después, en sus últimas apariciones se hizo cargo de la puesta y dirección de obras como en 1993 el unipersonal “Eva Perón en la hoguera”, sobre el poema de Leónidas Lamborghini y con Cristina Banegas como protagonista. 

 

 

 

 

Iris Scacheri. (Autor de la foto no identificado. Si alguien puede aportar algún dato, será puro agradecimiento).

Iris Scacheri. (Autor de la foto no identificado. Si alguien puede aportar algún dato, será puro agradecimiento).

 

 

 

 

 

                 En los años 70 triunfó y fue reconocida en Europa. Aquí recibió las distinciones más importantes y merecidas y fue declarada no hace tanto ciudadana ilustre de Buenos Aires. Se abocó a la escritura de sus textos, comentarios y poemas y casi nada más se supo de ella. Se esfumó, por propia decisión y, es seguro, porque la obviaron al ser una figura “difícil” en acuerdos que significaran ceder aún una pequeñísima porción de su ideal. Se la puede admirar por su decisión existencial y personal en especial en un momento cultural en que lo mediático domina el mundo de la cultura. No me queda muy claro si el precio altísimo que pagó la apagó o simplemente la llevó a renunciar a un mundo que no se adaptaba a sus deseos. Siempre fue muy enérgica en el sentido de estar poseída por una fuerza y vitalidad que yo defino como carnal, como una Mujer Mujer de contundente consistencia escénica en movimiento y en la vida. La danza, siempre he pensado, es dibujar el espacio con el movimiento del cuerpo para generar nuevos sentidos. Scaccheri era vista como profundamente humana, tal vez con trascendencias pero sin vacuos pretextos ni coartadas espiritualistas: era intensamente humana y sexual, tal vez demasiado para un momento y una sociedad y cultura que no toleraban tamaña presión interna. Si resucita en alguna otra nueva Iris Scaccheri no será por incidencia de su estilo, lo cual puede darse, claro, sino más bien por retomar alguien la decisión ética de bailar en el espacio con movimientos corporales únicos y contracorriente. No suele suceder con frecuencia. 

 

 

 

Iris Scaccheri por Susana Thenon.

Iris Scaccheri por Susana Thenon.

 

 

 

 

 

Iris Scaccheri. Imagen de Data Art, autor no identificado. Diario EL DIA de La Plata.

Iris Scaccheri. Imagen de Data Art, autor no identificado. Diario EL DIA de La Plata.

 

 

 

 

 

Iris Scaccheri por susana Thénon. De www.carlos siannni.com.ar

Iris Scaccheri por Susana Thénon. De www.carlos siannni.com.ar

 

 

(1) Me refiero a Ricardo Moretti, director de cine, investigador, crítico y docente universitario cuyo nombre lleva el Departamento de Cine de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata, la legendaria institución académica de enseñanza cinematográfica de la Argentina. También un espacio importante del ISER La Plata (Instituto Nacional Superior de Enseñanza Radiofónica) lleva su nombre. 

(2) “Émile Jaques-Dalcroze (865, Viena-1950, Ginebra) fue un compositor, músico y educador musical suizo que desarrolló eurhythmics, un método de aprendizaje y de experimentar la música a través del movimiento. La influencia de eurhythmics puede ser vista en la pedagogía del Método Orff, común en la educación musical en escuelas públicas de los Estados Unidos. El Método Dalcroze involucra el enseñar conceptos musicales a través del movimiento. Una variedad de análogos de movimiento son usados para conceptos musicales, para desarrollar un integrado y natural sentimiento para la expresión musical. El girar el cuerpo en un instrumento musical bien afinado, sintió Dalcroze, era el mejor camino para generar una sólida y vibrante base musical. El Método Dalcroze consiste de tres elementos igualmente importante: eurhthmics, solfeo e improvisación. Juntos, de acuerdo a Dalcroze, comprenden el entrenamiento musical esencial de un músico completo. En una aproximación ideal, los elementos de cada uno de esos temas se unen, resultando en una aproximación a la enseñanza con raíces en la creatividad y el movimiento.”

(http://es.wikipedia.org/wiki/Emile_Jaques-Dalcroze)

 

3) “Gret Palucca (1902 Munich, 1993 Dresde) fue una bailarina y profesora de danza alemana. Llamada Margarete Paluka se mudó con su familia a San Francisco. En 1909 volvió a Alemania con su madre para establecerse en Dresde. Allí, entre 1914 y 1916 recibió clases de ballet de Heinrich Kröller. Ya como alumna de ballet, Gret Palucca tenía una visión escéptica de la danza clásica. Es entonces cuando vivió en Dresde una experiencia clave. Vio a Mary Wigman sobre el escenario y se convirtió en una de sus primeras alumnas. Hasta 1924 bailó en el grupo de Wigman. Entonces inició su carrera en solitario y se convirtió en una de las más prominentes bailarinas de la danza moderna. Su estilo era alegre y despreocupado, en ocasiones incluso humorístico, como se puede comprobar en la coreografía de In weitem Schwung o en Tanzfreude.  En 1925 fundó su propia escuela: la Escuela de Baile Palucca de Dresde se diferenció de otras. La formación no se centraba en la preparación y adiestramiento físico del alumnado, sino también en su educación intelectual y artística. Entre sus alumnas más conocidas se encuentran Ruth Berghaus y Lotte Goslar.                 “En 1936 participó en la ceremonia de inauguración de los  Juegos Ol´mpicos de Berlín 1936. En 1939 las autoridades  le prohibieron bailar y fue relevada en la dirección de su Escuela. No obstante, siguió bailando en eventos privados, lo cual le sería también prohibido más tarde, bajo amenaza de internamiento en un campo de concentración.De acuerdo con el canal de teatro de la ZDF, sobre Palucca no pesaba ninguna prohibición de actuar durante el Tercer Reich, salvo en eventos organizados por el Partido. Según dicha cadena, durante esta época actuó con más frecuencia de lo que lo había hecho antes y de lo que lo haría después. Dicha prohibición de actuar no sería sino una leyenda propagada por las autoridades culturales de la RDA.               En 1949se nacionalizó la Escuela. La danza moderna ya no estaba solicitada. Bajo el concepto de Nueva Danza Artística trató no obstante de mantenerla viva en los planes de estudio, dominados por aquel entonces por el ballet clásico. Cuando se fundó la Academia Alemana de las Artes, Palucca fue invitada a tomar parte, y entre 1965 y 1970 fue vicepresidenta. Con motivo del 75 cumpleaños de Wilhelm Pieck, en 1951 ofreció su última actuación en solitario. Como docente permaneció en activo hasta edad avanzada. En 1993 falleció en Dresde y fue enterrada en la isla de Hiddensee en el Mar Báltico.”

(http://es.wikipedia.org/wiki/Gret_Palucca)

 

(4) Mary Wigman, nombre artístico de Karoline Sophie Marie Wiegmann (1886, Hannover; 1973, Berlín) fue una bailarina alemana, principal musa de la danza expresionista alemana. Estudió con Rudolf von Laban y tuvo estrechos contactos con el grupo expresionista Die Brücke, mientras que, durante la Primera guerra Mundial  se relacionó con el grupo dadaísta de Zurich. 

 

 

          “Para ella, la danza era una expresión del interior del individuo, haciendo especial hincapié en la expresividad frente a la forma. Así otorgaba especial importancia a la gestualidad, ligada a menudo a la improvisación, así como al uso de máscaras para acentuar la expresividad del rostro. Sus movimientos eran libres, espontáneos, probando nuevas formas de moverse por el escenario, arrastrándose o deslizándose, o moviendo partes del cuerpo en actitud estática, como en la danza oriental. Se basaba en un principio de tensión-relajación, lo que procuraba mayor dinamismo al movimiento. Creó coreografías realizadas enteramente sin música, a la vez que se liberaba de las ataduras del espacio, que en vez de envolver y atrapar al bailarín se convirtió en una proyección de su movimiento, persiguiendo aquel viejo anhelo romántico de fundirse con el universo.

(http://es.wikipedia.org/wiki/Mary_Wigman)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El agradecimiento al cineasta de La Plata JULIO CÉSAR OTERO MANCINI

Fragmentos films Iris Scaccheri

 

Canal de cinemancini

Actualizado en YOUTUBE el 28/7/2011

“El 16 de agosto de 2011 a las 19 hs la Editorial Leviatán presentará en la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín de Cap Fed el libro “Brindis a la Danza” donde la notable bailarina de danza contemporánea vuelca todas sus vivencias acerca de sus creaciones. En esa oportunidad, además de exponer destacadas personalidades de la cultura, se proyectará el único documental sobre su obra.”

 

 

 

Pina Bausch Documentary 1991 – Espanol

maisqinferno

Publicado en YOUTUBE el 7/5/2013

 

 

 

Dead Can Dance – Song of the Stars (Pina version)

 

fidomaxiss

Publicado en YOUTUBE el 12/11/2012

“Dead Can Dance es un grupo musical británico-australiano formado en Melbourne en 1981 por el británico Brendan Perry y la australiana Lisa Gerrard. La banda se asentó en Londres en mayo de 1982. Es una de las bandas de culto más importantes de las escenas del rock gótico, dark wave, post-punk y world music. El historiador de la música australiano Ian McFarlane describe el estilo de Dead Can Dance como “paisajes sonoros construidos de grandeza fascinante y solemne belleza; polirritmias africanas, folklore gaélico, canto gregoriano, mantras de Oriente Medio y arte rupestre”.”

 

Después de haberse disuelto en 1998, la banda se reunió brevemente en 2005 para una gira mundial y se reformó en 2011, publicando un nuevo álbum (Anastasis) y embarcándose en varias giras.

http://es.wikipedia.org/wiki/Dead_Can_Dance

 

 

EIR  de Marina Sarmiento.

http://www.alternativateatral.com/obra23295-eir

 

http://www.carlosianni.com.ar/blog/539/iris_scaccheri:_bailarina_a_todas_luces.html

 

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/17-30339-2003-12-29.html


2 Comments

  1. luara marzo 28, 2018 4:58 am  Responder

    Hola!
    Onde encontro o documental sobre Iris schaccheri filmado em 1982 por Julio César Otero Mancini? Estou fazendo uma pesquisa e me ajudaria muito ver o documentário.
    gracias.
    luara

    • Amilcar Moretti marzo 28, 2018 6:52 pm  Responder

      Hola, Luara. Otero Mancini vivía en La Plata, la ciudad en la que yo resido (a 50 kilómetros al sur de Buenos Aires). Hace muchos años que no me comunico con él. No sé nada sobre su vida durante estos muchos años. Trataré de averiguar si aún vive en la ciudad. Supongo, que únicamente Otero Mancini -o su familia- deben conservar original y copia de esa película, filmada, según creo, en 16 mm en celuloide, mucho antes del digital.
      Amilcar Moretti

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