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Prima io, dopo io e sempre io (Primero yo, después yo y siempre yo): credenciales de los verdaderos cepo y cerco, los de los exportadores y grandes acopiadores y productores cerealeros contra el gobierno de Argentina. Son la derecha más retardataria pero no les interesa la política sino la acumulación fácil y rápida, corporativa, antidemocrática y de extorsión y corrupción, para girar miles de millones de dólares al exterior

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Continúa el cerco al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner por parte de los grandes exportadores y acopiadores de cereales, de poder mundial, en tanto el “cepo” mental propagado por la gran prensa, de derecha reaccionaria y retardataria, parece calar en amplios sectores de la población, más allá de que pocos ciudadanos críticos al gobierno, recién acercados a la política (gracias a Cristina y Néstor Kirchner), darían la vida por esa minoría. El riesgo es que esa parte de la población no calcule bien cuando no dar la vida no implica dar consentimiento por temor y distanciamiento suicida. Los grandes, los poderosos de facto, no el gobierno, juegan fuerte, muy fuerte: sus últimas grandes jugadas, 30 mil desaparecidos, 25 por ciento de desocupación y remate y vaciamiento de empresas del estado, con YPF y Gas del Estado a la cabeza. Hoy debemos importar energía con un desequilibrio solo en ese rubro de casi 6 mil millones de dólares en el 2013. Lean a continuación.

 

Escribe
AMÍLCAR MORETTI

Viernes 22 de noviembre 2013
Argentina.

                         Persiste como acción política central de cerco y acorralamiento del poder fáctico sobre el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Los exportadores y grandes acumuladores de las cerealeras, en vínculo con acaparadores y poderosos de la producción de materias primas agropecuarias, no liquidan dólares para presionar por una devaluación del peso por más dólares al tiempo que han acumulado cereales y no liquidaron cosecha por unos 10 millones de toneladas por encima de lo que se reservaron para esta misma época en años anteriores. Eso significa unos 4.500 millones de dólares que dejaron de ingresar al país y al Estado por exportaciones esperadas y seguras, necesarias para la nación. 4.500 millones de dólares menos equivalen casi al 15 por ciento de las reservas internacionales del pueblo argentino, es decir, hoy, de nuestro Banco Central, que bajan día a día a un promedio de 175 millones de dólares. De 50 mil millones de dólares de ahorro de no hace tanto se ha pasado a los poco más de 31 mil millones. En un año casi 12 mil millones menos de ahorro del pueblo argentino, que para nuestro gobierno significa liberarse de deuda para ganar en autonomía y pagar la importación de combustibles destinados a mantener en funcionamiento el aparato productivo y su estimulado crecimiento.  El dólar ilegal, clandestino o negro (nada de “aclaramiento colorístico” de “blue”) está en los 10 pesos y el oficial, para los cambios de moneda para turismo y las importaciones que autoriza el gobierno  según la necesidad de mantener fuentes de trabajo y la renta de las patronales locales, pasó los 6 pesos por unidad norteamericana.

               Las veinte principales empresas exportadores (entre las que destacan los poderes mundiales de Cargill, Dreyfus, Nidera, AGD, Bunge,  Molinos y otras de parecida envergadura que exportan por lo menos el 75 por ciento de su producción) (1) liquidan cada vez menos dólares, lo que obliga al Banco Central a vender nuestras reservas para evitar que el dólar se dispare a 10 pesos o más y la devaluación de moneda produzca otra fenomenal transferencia de ingresos de los que menos tienen hacia los que más tienen, cerramiento de fábricas y achicamiento de la producción con repercusión en el trabajo y salarios, es decir, en el consumo popular del mercado interno.

 

 

                       Que las grandes cerealeras y acopiadores no liquiden sus dólares y aumenten los volúmenes que se reservan escondidos para presionar el alza de precios. De un kilo de pan a 2,50 pesos en el 2006 hoy se ha pasado a 22 y 25 pesos el kilo, mientras que la bolsa de harina de 50 kilos hace rato que superó los 350 pesos, lo cual perjudica la economía del asalariado de menores ingresos por “culpa -claro- de Guillermo Moreno”, el malo ex secretario de Comercio Interior, y no por especulaciones de las molineras y cerealeras, más allá de una menor cosecha de trigo este año.  Moreno no tuvo que irse por “malo” sino porque pidió a las cinco grandes que compraran bonos del Estado (papeles que rinden intereses) por valor de 500 millones de dólares, que los compradores no debían sacar de los bancos del mercado interno sino traerlos de afuera, a lo cual las cerealeras se negaron y pidieron mayor “flexibilidad” para ingresar dichos dólares de afuera o bien que el mismo Moreno presionase a los bancos de Argentina para que les prestaran dólares a precio oficial que luego ellas venderían a un precio, como mínimo, intermedio entre los 6 pesos oficiales y los 10 pesos del ilegal, de público y casi libre mercado negro.

                     La “maldad” del ogro Moreno construido por la gran prensa de la derecha conservadora y rentística consistió en intentar limitar importaciones en lo posible a las que no afecten a la producción nacional estimulada por el gobierno (más trabajo y más patronales argentinas con ganancias razonables), centrarse en la entrada de los insumos y bienes de capital (maquinaria) necesarios para que funcione el aparato productivo, y en los combustibles indispensables para asegurar el crecimiento industrial tras el fracaso estrepitoso de la estafa fabulosa de REPSOL. Intentó además, moderar la fuga de dólares -que continuó- y reguló la compra de moneda extranjera limitándola al turismo que pudiera ser comprobado y a materiales de necesidad indispensable. Este el “cepo”, instrumento de tortura, “cepo” (cambiario) morenista para moderar las groserías del saqueo especulativo y de bicicleta financiera. Moderar el “trabajar” con plata -papeles, dólares- no con producción, el “capitalizarse” con especulación (puros papeles y digitales) y no con la producción y circulación de mercancías vendidas con ganancias razonables.

 

                    En las últimas semanas las liquidaciones de dólares de los grandes exportadores cerealeros se redujeron en un 60 por ciento lo que obliga al Banco Central a desprenderse de sus reservas para mantener la paridad cambiaria. La consecuencia repercutió en que en todo el año la devaluación progresiva haya llegado al 26 por ciento, con el resultado del aumento de la inflación de los precios internos y alguna inquietud  en empleados y asalariados. Todo esto teniendo en cuenta que en el 2013 la cosecha argentina batió récords con 105 millones de toneladas frente a los 90 millones de toneladas del año pasado. Aún con más cosecha los cerealeros y grandes productores han especulado con el aumento en 10 millones de toneladas de lo guardado, escondido, a la espera de precios más altos y para presionar la suba : 4.500 millones de dólares menos para el pueblo argentino, para reservas y ahorro, para el Banco Central, que ahora que sigue las instrucciones del Poder Ejecutivo y que no mantiene esa autonomía cavallista que sólo consiste en hacer lo que indica el poder económico y los grandes exportadores.

 

                   No obstante este cerco del poder económico-financiero exportador el comercio exterior de la Argentina dio un superávit de casi 8.000 mil millones de dólares, casi 30 por ciento más que el año pasado. Se sabe que la principal fuente de divisas de la Argentina son sus exportaciones, y si el mayor aumento se dio en las exportaciones manufactureras es porque ha aumentado la producción nacional, el trabajo y el salario. La comercialización de productos primarios, principal rubro de exportación que no agrega trabajo ni mano de obra, se desaceleró, en cambio. Los bienes de la industria llegaron a casi 3000 millones de dólares exportados mientras que los agropecuarios no pudieron llegar 2.800 millones de dólares, aún en alza. Y los productos primarios sumaron en el año poco más de 1.000 millones con una reducción del casi el 20 por ciento con respecto al año pasado. Y esto último pese a una cosecha mayor que el año pasado, superior a los 100 millones de toneladas. Se registró aún así una gran disminución en las ventas cereales, en parte porque bajó la producción de trigo sin que dejara de aumentar la de soja.

                   Otro dato indica que a algunos sectores de la derecha opositora no les va tan mal: aumentó la importación de autos  en más de 600 millones, casi 30 por ciento más que en 2012. Y el aparato productivo, el que da trabajo y permite una mejor distribución de la riqueza con recuperación parcial de buenas leyes sociales y laborales, preocupación de este gobierno, hizo que se importaran más combustibles y se registrase ahí un desequilibrio de importaciones por casi 6000 millones de dólares. En esto, claro, tiene su central responsabilidad la destrucción de YPF desde el menemo-cavallismo y el saqueo de REPSOL.

 

(Nota redactada con datos del INDEC y de la información proporcionada en “Claroscuros del frente externo”, “Empleo, producción y distribución del ingreso” y “Vuelven a llamar a los titulares de la cancha”, páginas 2,3 4 y 5 diario “Página12”, viernes 22 de noviembre 2013, Buenos Aires)

 

 

(1) “Los negocios de esas multinacionales incluyen intermediación de dinero, tomando crédito en pesos local y obteniendo ingresos en dólares. “Estas compañías actúan como mesas de dinero”, aseguran desde el Banco Central. El círculo se cierra con la especulación en la liquidación de divisas que presiona el tipo de cambio al alza.

 

             “El negocio financiero y cambiario de cerealeras es una de las contracaras de la caída de las reservas. Especulan con los tiempos de venta a la espera de un mejor precio internacional del producto. También especulan en la liquidación de la cosecha. Esto último define la oferta cambiaria. El Banco Central es su contraparte en la pulseada cambiaria ante empresas con una fuerte espalda financiera.

 

                “Las cerealeras tomaban crédito de bancos locales en pesos pese a que sus ingresos son en dólares. Esta situación no sólo les genera un ingreso extraordinario por tipo de cambio sino que reduce el stock de crédito que los bancos podrían prestar a pequeñas y medianas empresas. De esa forma, las cerealeras no suscriben líneas de crédito internacionales con tasa de interés más bajas. El Banco Central dispuso entonces un tope para al financiamiento que los bancos locales pueden destinar a las grandes empresas exportadoras. La decisión busca garantizar que las principales cerealeras vuelvan a prefinanciar sus ventas externas a través de créditos internacionales en dólares y recuperar una fuente de ingreso de reservas, equivalente a 2 mil millones de dólares.

(…)

 

                 “La norma establece que los bancos deben mantener un tope de su capacidad prestable para destinar a grandes exportadoras equivalente al 0,3 por ciento, que actualmente representa los 2 mil millones que ingresarían al mercado en el semestre. La medida alcanza a las empresas que exportan desde el 75 por ciento su producción y a la vez tienen un saldo de deuda en pesos no menor a 200 millones. En este grupo se ubican Bunge, Cargill, Dreyfus, Nidera, AGD y Molinos, entre otras. El Central también les había cerrado el mes pasado la puerta a que tomen crédito en el exterior para suscribir bonos Baade y ganar con su venta en el mercado secundario. A través de ese mecanismo, las exportadoras habían comprometido el ingreso de unos 500 millones de dólares.”
(Cristian Carrillo en diario de Buenos Aires “Página12”http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-7231-2013-11-10.html)

 

 

2) “Las principales diez cerealeras facturan el equivalente a más de 10 mil millones de dólares anuales, ubicándose dentro de las mil empresas que más venden en el país. El costo laboral en la actividad promedia entre el 1,5 y el 0,25 por ciento de sus ingresos, según datos de la Facultad de Económicas de la Universidad de Rosario. Los márgenes se abultan en algunos casos por maniobras de elusión y evasión fiscal con subfacturación y/o sobrefacturación de importaciones y de exportaciones. Los negocios de esas multinacionales incluyen intermediación de dinero, tomando crédito en pesos local y obteniendo ingresos en dólares. “Estas compañías actúan como mesas de dinero”, aseguran desde el Banco Central. El círculo se cierra con la especulación en la liquidación de divisas que presiona el tipo de cambio al alza.” (Cristian Carrillo, idem anterior, 10 de noviembre del 2013)

 

Epígrafe diario La Nación, hoy: "La foto de la pelea entre Lousteau y Moreno quedará en la memoria de los argentinos. Foto: Archivo."
Epígrafe diario La Nación, hoy: “La foto de la pelea entre Lousteau y Moreno quedará en la memoria de los argentinos. Foto: Archivo.”

 

 

EL CHICO BUENO, DE RIZOS DESMELENADOS, MODERNO, LUMPEN, PREJUICIOSO, RICO Y DADO AL LUGAR COMÚN BERRETA,CONTRA EL SEÑOR MALO, AGRIO, POLITIZADO, IDEOLOGIZADO Y HASTA PERONISTA CONVENCIDO Y JUGADO (1)

 

 

“El fin del ciclo Moreno”

 

Por Martín Lousteau |

Para LA NACION

http://www.lanacion.com.ar/1640250-la-economia-post-guillermo-moreno

“La mañana siguiente a mi renuncia al Ministerio de Economía fui a retirar mis pertenencias. Revisando cajones encontré una nota escrita por alguno de mis predecesores. En ella se leía: “Problemas: Carne. Leche. Trigo. Indec”. Seis años más tarde de que ese papel fuera escrito, esos inconvenientes persisten, agravados. Y anteayer echaron finalmente a su creador: Guillermo Moreno.

 

            “El ex Secretario de Comunicaciones se mantuvo en el Gobierno durante más de diez años, habiendo controlando el área de Telecomunicaciones antes de desempeñar su última responsabilidad. En ese tiempo expropió el Correo y prometió que la Argentina competiría tecnológicamente de igual a igual con las potencias; luego inventó el fallido crédito para inquilinos; tornó increíble el Indec; intervino en los mercados agropecuario y de energía, prometiendo lluvias de gasoil tan livianamente como carne y leche (y merluza y ropa) para todos; inventó un pan supuestamente más barato hasta las 10 am que era inhallable; viajó a Angola con la Presidenta y le hizo pasar un papelón; implementó controles de precios que no funcionaron; se frustró tratando de bajar el dólar blue ; administró el comercio exterior con métodos turbios a través de las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación y dio subsidios con la misma falta de transparencia; creó la tarjeta de crédito más costosa del mundo llamada Supercard; y diseñó un blanqueo escandaloso con los Cedin y los Baade al cual ni los capitales clandestinos se acogieron.

 

 

                “Con los primeros cambios efectuados en su equipo la Presidenta parece haber dado algunas señales importantes

Sergio Massa tiene probablemente razón al decir que fue el voto de la gente lo que finalmente echó a Moreno. Pero al ver el extenso listado, y agregarle todas las anécdotas ilustrativas de su prepotencia y falta de equilibrio mental, quizás debamos,como sociedad, preguntarnos por qué toleramos durante tanto tiempo sus desatinos. Últimamente, hasta aquellos que propiciaban y disfrutaban originalmente sus disparates aplicados en otras áreas -como Julio De Vido -habían empezado a padecerlo. Pero los ciudadanos aceptamos casi pasivamente que se nos dijera que la inflación no existía; los empresarios que los insultaran y los forzaran a acciones sin sentido; y muchos funcionarios no se animaban a refutarlo ya sea a solas o delante de la Presidenta. Está claro que Moreno es un personaje patológico, pero haríamos bien en revisar nuestra propia sanidad (cuesta creer que alguien así hubiera sobrevivido a su primer exceso sin recibir un cachetazo y salir eyectado del cargo en, por ejemplo, Uruguay). La defensa que ensayan muchos de sus compañeros es igualmente llamativa: es honesto, siguen diciendo. Con el tiempo ya veremos si eso es cierto pero, mientras tanto, distinguirlo con esa cualidad es aceptar tácitamente que el resto no lo es.

 

 

                    “Con los primeros cambios efectuados en su equipo, la Presidenta parece haber dado algunas señales importantes. El nuevo esquema, con un jefe de Gabinete de mayor peso propio como Jorge Capitanich, sugiere una mayor dosis de delegación y articulación política. El flamante Presidente del BCRA, Juan Carlos Fábrega, es un pragmático que conoce el sistema financiero mejor que Mercedes Marcó del Pont. Y en el Ministerio de Economía se acallaron las múltiples voces que impedían que se entonara una única melodía: ya no están Hernán Lorenzino susurrando pop estadounidense ni Moreno vociferando una marcha militar pasada de moda. Ahora es Axel Kicillof el intérprete que decidirá la partitura. Deberá coordinar con otras áreas y seguramente responder al Jefe de Gabinete, pero ya no tendrá que perder el tiempo en innecesarias y costosas peleas dentro de su propio ámbito de responsabilidad.

 

 

                 “Frente a esta lectura optimista del rediseño llevado a cabo en estos días también se puede ensayar otra, que esconde una disputa por venir: el peronismo tradicional versus La Cámpora, ambos pugnando por el acceso al oído presidencial, en una repetición del engorroso e inefectivo proceso de toma de decisiones de los últimos años. Es muy pronto aún para decir en cuál de ambos escenarios nos encontramos.

 

 

                    “La economía argentina tiene un problema estructural, la inflación, que es la causa directa o indirecta de casi todos los demás inconvenientes: pérdida de competitividad, caída de reservas, cepo, dólar blue , restricciones a las importaciones, subsidios impagables, déficit energético y estancamiento de la actividad. Y también tiene una urgencia que atender: la continua merma de dólares en poder del Banco Central. Quien fuera responsable de que la sistemática suba de precios no pudiera ser discutida con seriedad internamente ya no está. Es tiempo de diagnosticar como equipo, prestando atención a múltiples dimensiones (económica, social, política) y salir de la acumulación de parches cada vez más efímeros. Las intervenciones más heterodoxas deben ser ahora más parecidas a los rectores de las plantas, transitorios y destinados a ayudar en un crecimiento sano y sustentable. Resta ver si el dogmatismo, el apego al relato, las carencias de gestión, las tensiones por el poder y la tendencia a decir sólo lo que la Presidenta quiere escuchar permiten encarar lo que viene con ese espíritu.”

 

 

(1)

Escribe
AMÍLCAR MORETTI

Viernes 22 noviembre 2013.
La Plata. Argentina.

 

                 Cada vez que Cristina Fernández de Kirchner y Néstor Kirchner nombraron a un funcionario inepto de derecha, universitario o deportista hasta ese momento sin ninguna vinculación o interés activo con la política o con lo político, y en general vistosos para la mayoría gris formada en los lugares comunes de la cultura mediática de la prensa de derecha, pienso que ambos lo han hecho porque advirtieron -o pensaron- que eso es lo que la “gente” quería, desconfiada -por infortunio- de cualquier militante ideologizado progresista de toda la vida, honesto y sacrificado por los intereses colectivos.  Los han elegido, también, si es que podían o creían poder controlarlos o, al menos, neutralizarlos. El caso del vicepresidente radical de la 125 les salió mal, y con otros fue o pudo ser lo mismo. Además, un militante disciplinado no garantiza el éxito necesariamente  y la lealtad a veces se contradice con las ideas autónomas, no siempre fáciles de arrear. El general Perón solía rodearse de esa clase de leales o seguidores, mediocres la mayoría, y los hubo que dieron la vida por él y por Eva.

 

                Un Lousteau, un chico de buena familia, tipo Miami, clasemedista de fracción acomodada, puede -pudo- ser manejado, aunque también fue autor y vendedor de grandes macanas, no porque la resolución 125 -de cobrarle retenciones a los exportadores de cereales- no estuviese dirigida a un emparejamiento justo y justificado, discretamente justiciero, sino por la falta de sentido político y de oportunidad socio-cultural en su aplicación. En el papel podía estar bien -lo estaba, corrección más, corrección menos-, pero en lo material de la historia y de ese momento de la estructuración social argentina fue de una gran inoportunidad, además de el mayor dolor de cabeza o contrariedad del kirchnerismo. Leales, funcionarios obedientes y colaborativos de este tipo a veces resultan -quizás sin deliberación- asistentes del enemigo, del adversario social y político de clase, por decirlo de otro modo. Dieron ganas de decirle, en aquel momento: “Lousteau, no nos ayudes más, por favor. Así está bien, dejá, no hagas ni no nos propongas nada más. Andá tranquilo a Miami con tu chica careta de turno, te perdonamos. Al fin y al cabo te designamos o aceptamos nosotros”. Sucede que eso de escribir papeles en vacío -de corrección intemporal, y por eso mismo inservibles y hasta peligrosos- es más para cagada que para la práctica política real. Y además, aquí se trata de repartir riqueza en el momento oportuno, no cuando la reacción nos va a pasar por encima y hará que retrocedamos otra vez 50 años. “Por eso, no nos ayudes más”.

       

                       Y bueno, lo que quiero decir es que Lousteau no es la culpa de Cristina o Néstor Kirchner. A Lousteau se le nota desde varias leguas de distancia que es así, como escribe en el diario La Nación. Hasta casi no hace falta que escriba lo que escribe y publica, por ejemplo, en la edición de hoy, que consigno. Me suena como una redundancia, como una chupada de medias para hacer notar lo que a cualquiera con un mínimo de perspicacia para catar a chicos de su formación y agenda mental no se le puede escapar. Lousteau es eso, eso que escribe en La Nación, que a muchos les gusta. Es eso, y nada más. Después, seguro puede o debe servir para hacer dineros propios y ser cheto y hasta buen vividor grasa. Debe ser vivísimo por ahí. Pero no es un político ni le interesa serlo. No le interesa la igualdad ni la libertad en sentido de justicia social, ¿se entiende? Le interesa él y su grupo, un modo clasista berreta -y llegado el momento será impiadoso- que concebir lo que se supone es lo “común”, lo que nos implica a todos, lo colectivo, que, ratifico, son conceptos que a él no le interesan un corno. Los Lousteaus son así, no se puede esperar otra cosa de ellos. Ellos, él, son así, lo dicho (por él mismo), son nada más que eso: berretada política, social, cultural e ideológica. Y careta, por supuesto.

1 Comentarios

  1. Carlos Diaz

    Lo he dicho varias veces , pero repito: si no debiéramos padecer el gobierno de Hitler y su Gestapo (Carrió y Macri y otros que dicen que esto es como los nazis) y, en cambio (Voy a evitar algunos nombres que pueden suscitar polémica como el Che o Rosas o Bolívar) y mencionaré a algunos que, supongo, todavía son aqui indiscutidos) nos gobernara San Martín o Belgrano o Moreno (Mariano)…¿Qué harían con estos poderosos empresarios y sus papagayos de turno, los que defienden a los poderosos y van a quejarse y pedir auxilio a La Embajada?

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