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2022: EL DERECHO A CONFIAR. Por Amílcar Moretti

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(Imagen de tapa compuesta por AMILCAR MORETTI 1 de enero del 2022. BUENOS AIRES-La Plata)

  ¿Es pensamiento rústico suponer que a cada uno le va a ir en el 2022 según le vaya a todos? Las conflictividades individuales son en mayor o menor magnitud amparadas según las conflictividades y polarizaciones que afectan a lo colectivo, al marco y  contexto social. Una sociedad no puede garantizar absolutamente la «felicidad». Esto último es un sueño-fantasía de la Modernidad. Una sociedad, en cambio, puede, en buena medida, ofrecer condiciones básicas para poder intentar el equilibrio personal. Una humana y equilibrada relatividad.

Escribe
AMILCAR MORETTI

            ¿Cómo recibimos el 2022? ¿Lo recibimos o vamos a buscarlo? ¿Nos llega o lo empezamos nosotros, vos, yo, todos (o casi)? Son estos tiempos de temores, miedos y vigilancias aciagas y no de certezas y seguridades. No son los primeros ni serán los últimos momentos así, se sabe, pero siempre, uno imagina -como todos, creo- que lo deseable próximo, a transitar, sea mejor. El tema es la noción de «mejor»: ¿Significa «más»? ¿más de qué, o menos de qué cosa? Un ejemplo, ¿más consumo y más lujo o más comida para todos e igualdad? ¿Menos miseria y mezquindades o menos sectorizaciones e individualismos privilegiados? ¿Más tecnologías para vivir de los otros o más tecnologías para vivir en condiciones de equidad?

                   ¿Soñar está mal? Depende de qué se sueñe. Pueden soñarse infiernos (pesadillas) y puede soñarse un edén (ilusiones de un vivir completo, en completud). La Peste va por matar a seis millones de personas en el planeta, y crecerá bastante más el número. La Peste va a quedarse, y no es igualitaria; es democrática, o sea, la encabeza la mayoría. Menos igualitaria es la economía y el Poder, con P de Peste. Hay otra P, la de Política que fue filosofada -democráticamente- parar lograr la equidad, la comunidad organizada (no Orden-Nada) que -imprescindible- debe ser equitativa para que sea posible mantener la organización.

                      ¿Pensamiento rústico esto de suponer que a cada uno le va a ir en el 2022 como le vaya a todos? Las conflictividades individuales son más o menos amparadas según las conflictividades y polarizaciones que afectan a lo colectivo, al marco y al contexto social. Una sociedad no puede garantizar absolutamente la «felicidad». Esto último es un sueño-fantasía de la Modernidad. Una sociedad, en cambio, puede, en buena medida, ofrecer condiciones básicas para poder intentar el equilibrio personal. Una humana y equilibrada relatividad.

                    Al mirar el presente, aquí y ahora, y también afuera, debiera ser pesimista. ¿Pero tengo derecho a ser pesimista? Por el contrario, ¿debo ser optimista, tontamente optimista? Ni lo uno ni lo otro, me digo siempre. Confianza. Prefiero la confianza, que ella me inunde aunque a veces me abandona. Puedo ser prometeico, regenerar siempre mis vísceras arrancadas, con dolor. Y puedo ser mono y pluri-Teísta, con plena «confianza» en que algo superior a mí (quizás yo mismo, el de siempre y ordinario) revalidará esa misma «confianza».

                            Y lo otro es el Humor, el buen humor y ánimo. No la ironía hiriente, no el sarcasmo, no la risa del estúpido que no sabe de qué se ríe ni tiene motivo para ello. El Humor, no el chiste, necesariamente. El humor reflexivo y atenuador, el que moviliza a continuar y a afrontar, y también suaviza -como la mejor música- las densidades dramáticas o trágicas de la existencia. El resto, cuanto haya, es nuestro y de los demás, entre contingencias, azares y permanencias.

 

Imagen compuesta por AMILCAR MORETTI el 1 de enero del 2022. BUENOS AIRES-La Plata.

 

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