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Allá en la tierra como en el cielo (como si no hubiese escapatoria). Chile, 1973; Irak, 2003; Libia, 2011; SIRIA ¿ahora?

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  “Asumir la desaparición de seres queridos no es tan fácil, y menos cuando jamás deberían haberlo hecho. La desesperación se vuelve insufrible, el dolor de los muertos pervive en los vivos, por siempre. ¿Cuantas veces tendrá de repetirse?”
(http://angellapresta.wordpress.com/2012/03/05/nostalgia-de-la-luz-esta-si/)

 

"Nostalgia de la luz", el magnífico documental que el domingo proyecta la señal I-Sat.
“Nostalgia de la luz”, el magnífico documental que el domingo proyecta la señal I-Sat.

 

PATRICIO GUZMÁN Y PAUL DANO, BUEN CINE

 

Por
Amílcar Moretti

http://www.eldia.com.ar/edis/20130911/Patricio-Guzman-Paul-Dano-buen-cine-espectaculos10.htm 

 

 

      “Nostalgia de la luz”, este domingo pasadas las 22. Conmocionante y lírica por la metaforización de sus formas, iluminación, su cadencia, que cabe primero percibir y sentir, y recién después conceptuar, si es posible. Su escenario es el bello y sobrecogedor desierto de Atacama, al norte de Chile, país que quiero hermano. “La gente no quiere a los viejos”, me sorprendió mi madre, en sus últimos días, ya paralizada en su cama. “Es que se ven a sí mismos tal como serán mañana”, reflexioné al toque, en voz alta. Ella pareció tranquilizarse en la inevitable homogeneidad final de todos, ella, yo, todos. “Pero te tengo a vos”, replicó y me tomó la mano, en su establecimiento de soledades finales. Pareció más serena. Antes, por décadas, mucho había sido disgustante con ella, y después, casi siempre, también.

 

 

                Al poco tiempo mi madre murió. Me aconsejaron no verla. Obedecí y preferí quedarme con esa ilusión: la luz. Por un momento, mi madre había visto, sentido, luz, una pequeñez de luz o un resplandor ciego en el desierto del final, en su propio Atacama. Luz. Lumiére. Como el cine, el creador-inventor del cine. La película de vida había terminado para mi madre. Hay otras, las hubo y habrá, me esperanzo.

 

           Patricio Guzmán, exiliado en París, en un cineasta chileno practicante saliente del cine político y social de los revolucionarios años 60 y 70. Es autor del considerado mejor documental de Chile: “La batalla de Chile” (1973), sobre el gobierno de Salvador Allende, hecho con la ayuda del prestigioso francés Chris Marker. Kissinger y Nixon llegaron a considerar a Allende socialista más peligroso que Fidel Castro, porque había llegado al gobierno por elecciones. Democracia, le dicen. Todo pasa. Cito de internet: “Nostalgia de la luz” es un filme sobre la distancia entre el cielo y la tierra, la distancia entre la luz y los seres humanos, y las misteriosas idas y vueltas que se crean entre ellos. A tres mil metros de altura, los astrónomos venidos de todo el mundo se reúnen en el desierto de Atacama para observar las estrellas en el norte de Chile.”

 

           “Aquí –prosigo-, la transparencia del cielo permite ver hasta los confines del universo. Abajo, la sequedad del suelo preserva los restos humanos intactos para siempre: momias, exploradores, mineros, indígenas y osamentas de los prisioneros políticos de la dictadura. Mientras los astrónomos buscan la vida extraterrestre, un grupo de mujeres remueve las piedras: busca a sus familiares”.

 

            Algo sentí que me quería decir Guzmán (1941) cuando ví su hermoso documental: la oscuridad y la luz están allá lejos, en el espacio de estrellas y meteoros, sobrecogedoramente silencioso. Océanos de negrura y brillantez. Pero aquí también se puede ver a negro y blanco, algunas veces –en ocasiones, demasiado oscuro, parece- con puntos ciegos y agujeros negros; otras, con luces tenues que apaciguan mirada y vida breve y también con resplandores y claridades que –como titula la canción- permiten ver hasta siempre. (Una acotación: los que quieran ampliar sobre la magia simbólica de Atacama pueden conseguir a precio de regalo “Memorias del desierto”, de Ariel Dorfman. El sábado a la noche abundaba en las librerías de oferta de la calle Corrientes, en CABA). 

 

           “Nostalgia de lumiére” va el domingo 15 por I- Sat a las 22,30.  

 

 

"For Ellen", con Paul Dano (a la der.), mañana jueves y el viernes.
“For Ellen”, con Paul Dano (a la der.), mañana jueves y el viernes.

Animarse a reparar el daño

 

                    “For Ellen” (en inglés figura en la programación), mañana y el viernes, es una muy interesante película norteamericana, del 2012, bien nueva, poco vista. El cable la repite pero no hay caso. Vale la pena detenerse en ella. Con las características del cine “indie” estadounidense la dirige la cineasta coreana So Yong Kim, radicada en USA. Trabaja Paul Dano, joven actor, versátil, no una estrella total del Hollywood convencional pero buen intérprete y máscara sugestiva, con belleza y glamour viril joven y cierta tristeza atractiva en su mirada, lo que lo hace sugerente y prometedor.

          Un roquero que no ha alcanzado aún su meta de éxito, Joby (P. Dano) maneja su auto por una naturaleza lisa y blanca, en busca de su hija, a la que no ha prestado atención después de su divorcio. Quiere recuperar tiempo y cariño, hace el esfuerzo, intenta reparar el daño, el abandono. Litigia con su esposa y pide la custodia compartida. Es un roquero típico con vida no del todo ordenada pero siente que ha llegado el momento de reorganizar el vínculo con la niña. ¿Película de familia en crisis, “disfuncional”, como dice la molesta “categoría” de la psicología familiar proveniente del norte? Sí, puede ser un relato sobre núcleos en deterioro y rearmado, esto último no aclarado, por supuesto.

              Presentada en el BAFICI del 2012, “For Ellen” le sirve a la coreana So Yong Kim, buena directora, no para contar la historia anterior de los personajes sino seguirlos en el presente de la pantalla. Ya lo hizo –dicen- en su anterior “Treeless Mountain”, que no he visto.  No le interesan las explicaciones ni explicitudes de palabras y diálogos, sino las imágenes, los rostros, los movimientos de humanos y de cámara, los ritmos, los paisajes. Ahí está todo, la alegría y, sobre todo, cierta notoria falta de satisfacción, una especie de suave amargura que se carga como una mochila natural, sin quejas.

 

            Está el viaje en auto, la “road movie” que tanto sirve en el cine norteamericano para mostrar partes verdaderas de lo norteamericano. Y al final está el encuentro entre Joby (Dano) y Ellen (hija), corto, intenso, abierto y cerrado a la vez, suave y melancólico y también grave e intenso, dolorido y esperanzado, sin respuestas definitivas pero con detalles que hablan de un poder ser, de una oportunidad, ahora, más adelante, quién sabe.

  Por I-Sat, mañana jueves 12 a las 20, 50 y viernes a las 18,20. 

 

Paul Dano, actor norteamericano, protagonista de "For Ellen".
Paul Dano, actor norteamericano, protagonista de “For Ellen”.

 

      “Los que tienen memoria son capaces de vivir en el frágil tiempo presente. Los que no la tienen no viven en ninguna parte” (“Nostalgia de la luz”)

 

 

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