(La imagen de tapa -se repite arriba- fue compuesta por AMILCAR MORETTI entre diciembre del 2025 y enero 2026. Una composición sobre un registro de unos pocos meses atrás, en digital color, en la ciudad de La Plata, a 50 kilómetros de Buenos Aires).
Ella es bailarina. Pequeña, bajita de estatura y bailarina de danza contemporánea, alumna de universidad oficial de artes. Agu es simpática, seria y graciosa a la vez. Está acostumbrada a trabajar con su cuerpo y es segura y neutra al mostrarlo desnudo. Confía, además, en el otro (yo) y eso es muy halagador. Agu no pierde nunca lo grácil y la flexibilidad, que abarca tanto su actitud y ánimo como su corporalidad y movimiento. Serena, silenciosa, concentrada, despreocupada. Es muy cómodo trabajar con ella y, creo, es algo que estimulado por su humor y actitud, no un humor en el sentido de lo explícitamente cómico sino un humor como liviandad para hacer el trabajo serio. La seriedad con una notable liviandad etérea que denota alto entrenamiento en responsabilidad.
Me dice que es la primera vez que posa desnuda con ese instrumento, la desnudez, como principal o central recurso. Agu tiene la piel morena y suave, el pelo enrulado en estilo afro y los labios gruesos y carnosos como mujer del continente negro. Es agradable en muchos sentidos y sostiene una actitud y expresa fragmentos de un modo de pensar. Es agradable por su versatilidad y serenidad, sin complejos, sin objeciones, sin crispaciones, ya dije, con serenidad no proclamada sino, simplemente, puesta en acción.
Sesionamos dos días continuados en el mismo departamento cuyo mobiliario usé como decorado, según mi modo de hacer fotografía en cotidianidad, sin telones ni estudio, para jugar con el medio cotidiano de una casa común de clase media, con sus muebles acostumbrados, y de algún modo como si la modelo fuera la habitante misma. Durante la noche del primer día Agu durmió en el departamento, como yo, sólo que ella en un sofá cama en el espacio más amplio junto al balcón a la calle del cuarto piso, y yo en el dormitorio contiguo. No recuerdo que hayamos hablado sobre el tema: espontáneamente, de modo natural, Agu ocupó su sofá. En general cuando planteo esta posibilidad de que la modelo pase la noche en el mismo departamento que yo, se ponen en alerta alarmas y temores porque lo interpretan como una invitación sexual. Es un clásico. No sé cuál será la experiencia con otros fotógrafos pero conmigo la premisa es clara: «Nada está prohibido, pero nada es obligatorio».
Si el género del desnudo convoca a la fantasía o sospecha de excusa o pretexto para el contacto sexual es de imaginar como aumentan esas expectativas cuando se habla de pernoctar bajo el mismo techo. Incluso alguna veterana modelo en Instagram o Facebook, no recuerdo exactamente, se animó a denigrarme al «denunciar», injuriar y calumniarme, ante esa posibilidad de comodidad (ahorrar a la modelo el viaje de regreso y vuelta a La Plata al día siguiente desde CABA). Esa veterana virgen lo tradujo públicamente como su propio resentimiento se lo indicaba: invitación al sexo. La fantasía es frecuente: si pasas la noche es porque hay sexo. En cierto sentido es una fantasía y temor cómico y de gran mediocridad dado que habla de la rutina de la vida amorosa corporal que solo parece haberse desarrollado o imaginado en la oscuridad, cuando es de noche. Pobre quien ha concluido en semejante hábito, dado que sugiere estar privada de intimidad amorosa al despertar, al amanecer, durante la siesta, al atardecer, durante el baño o durante el acto amoroso de cocinar. Lo que se dice una imaginación y mundo de fantasías eróticas pobres y esquemáticas. La miseria del erotismo.
Yo he quedado más que complacido con Agu, a quien por lo demás dice que le gustan las chicas. Su presencia y actuación desnuda delante de la cámara resultó tan natural como producto de una gran elaboración previa en cuanto al manejo y exhibición del cuerpo. Aún cuando mi mano -una situación solo probable que figura en el contrato- se posó sobre su cuerpo y mi piel madura hizo contraste con su tersura juvenil, una suerte de contraste no tensionado que intriga en el plano detalle o cercano.

Imagen compuesta por AMILCAR MORETTI entre diciembre del 2025 y enero 2026. Composición sobre registro de unos pocos meses atrás en digital color, en la ciudad de La Plata, a 50 kilómetros de Buenos Aires.