La imagen de tapa, que se repite más arriba, fue compuesta por mí en esta semana. Trabajé sobre originales color de hace 15 años, más o menos, y en cierto modo poco ha cambiado. Prefiero sesionar tiempo prolongado con la misma modelo y no variar y cambiarlas enseguida. Soy fóbico y significa para mí un desgaste emocional y físico extra emprender el conocimiento y comodidad con la modelo, y que ella se sienta cómoda conmigo. Hay modelos con las que he trabajado dos y tres años. Sería una experiencia interesante volver a sesionar con alguna de ellas, muchas ahora destacadas actrices de escenarios teatrales y audiovisuales, como la que se incluye en este posteo . Las diferencias sutiles entre aquellos años, a comienzos del 2010 y este 2025 tan tortuoso, contienen sin duda detalles muy significativos que parecen valiosos de retratar.
Amilcar Moretti

ASUNTOS SOÑADOS EN MEDIO DE LA CONFUSIÓN
La idea en estas semanas era trabajar para publicar algunos adelantos de un libro en plena escritura en que trato de dar cuenta de mis recuerdos y estados de ánimo de hace quince años atrás, cuando fundé ERÓTICA DE LA CULTURA magazín. El resumen se fue extendiendo solo hasta que tomé la decisión de no demorar más estas nuevas publicaciones. De paso añado que algo similar me ocurrió cuando cree ERÓTICA DE LA CULTURA. El temario inicial era amplísimo y yo ignoraba que iba a poder cumplir apenas con una parte menor de esos planes. Siempre me he sostenido y cuidado de mi familia con mi trabajo de periodista de prensa escrita, en especial y durante mucho tiempo en el diario EL DIA de la Argentina. En lo que respecta a la fotografía, comencé a mis diez o doce años con una rústica cámara de marca Rex industria argentina. Creo que el formato era 120 mm. y la cantidad de fotos 10 o 12 por rollo. Durante años y con las políticas proteccionistas había que tener dinero para comprar cámaras fotográficas, que venían del extranjero, en general Rolleiflex.
En los 60 aparecieron las cámaras de formato 35 y la fotografía alcanzó una difusión mundial significativa. Mi hermano, Ricardo, ya fallecido, entregado más que yo al cine compró a un amigo una cámara 35 mm marca Exacta, alemana, creo que alemana comunista. Era un tanque e irrompible, con una óptica de primer nivel. Entre tanto yo estudiaba literatura en la universidad pero continuaba el registro de fotos para mí con ese artefacto prestado de una nobleza fuera de serie. Me gané la vida unos años primero como maestro alfabetizador de adultos y tras ello ingresé como redactor en el diario EL DIA. Permanecí mucho tiempo en ese trabajo y calculo que en prensa escrita debo haber publicado y firmado unas 6 o 7 mil notas de opinión, sobre temas diversos, pero en especial en las secciones de cine y cultura.
En paralelo, por quince años fui jefe de el Departamento de Fotografía y Video de la Gobernación de Buenos Aires. Y también periodista acreditado en la oficina de prensa de la Central de Policía bonaerense, hasta 1992. También por cuatro temporadas coordiné el ciclo de cine arte de la AMIA, antes de terminar la última dictadura cívico militar y bastante entrado el período democrático. Fue un éxito y, según me han reiterado, implicó para un gran público -como se dice- una bocanada de aire fresco. La elección del desnudo femenino como género fotográfico fue temprana aunque recién pude darla a conocer en el 2010 cuando, ya en vigencia internet, me fue posible tener mi propio medio de expresión. No pude abarcar todos los temas pensados en un principio, ni mucho menos, y en los últimos años, desde el 2015, abandoné casi del todo la escritura pública de ciertos temas y quedé centrado en el desnudo femenino, que continúo hasta hoy.
La idea o ilusión ahora es recuperar terreno abandonado y junto al registro de imágenes escribir sobre lo que me venga en ganas. Veremos cómo se da ese rejuvenecedor propósito en circunstancias confusas y poco alentadoras como las del presente.

La imagen de tapa, que se repite más arriba, fue compuesta por mí en esta semana. Trabajé sobre originales color de hace 15 años, más o menos, y en cierto modo poco ha cambiado. Prefiero sesionar tiempo prolongado con la misma modelo y no variar y cambiarlas enseguida. Soy fóbico y significa para mí un desgaste emocional y físico extra emprender el conocimiento y comodidad con la modelo, y que ella se sienta cómoda conmigo. Hay modelos con las que he trabajado dos y tres años. Sería una experiencia interesante volver a sesionar con alguna de ellas, muchas ahora destacadas actrices de escenarios teatrales y audiovisuales, como la que se incluye en este posteo . Las diferencias sutiles entre aquellos años, a comienzos del 2010 y este 2025 tan tortuoso, contienen sin duda detalles muy significativos que parecen valiosos de retratar.