(La imagen de tapa fue compuesta por Amilcar Moretti en estos días de diciembre del 2025, sobre registros tomados en julio último. Se trata de una amplia serie de imágenes de desnudo femenino en cotidianidad que aún no ha visto la luz. Por tanto, esta fotografía y la del desnudo de más abajo son las primeras en hacerse públicas)

Escribe 
AMILCAR MORETTI
                          

          Un mundo confuso. No digo un Yo confundido. Digo un mundo en estado de confusión. En parte ya aludí a ello en las preliminares de la resurrección del sitio, el sábado pasado (1), tras un año y más de silencio. Ausencia, inmovilidad. Perplejo y atribulado. Sin saber qué decir ni cómo decirlo. Peor, sin saber si tenía algo que expresar o no. O directamente si había que decir algo o callar la boca. Un año y más de silencio, por temor y por desconcierto ante nuevas formas socio-subjetivas y tecnológicas que cambiaron y cambian aún el sentido y hasta el significado de cualquier palabra, concepto, acción, conducta, decisión, comportamiento. En términos explicativos históricos -por ahora, económicos o financieros-, seguramente en la base y partida de todos los desentendimientos de años recientes y actuales están los valores crueles impuestos -y aceptados- del 2015 en adelante, y más aún del 2024 hasta hoy. Eso, sin contar el fenómeno mundial paralelo, la Peste covid que nos descojonó a todos, casi como una estrategia de confusión planificada desde think tanks o laboratorios de «tormenta de ideas» (biológicos, y muchos más).

                     En la ficción, sobre todo la cinematográfica y televisiva, hace años que se imagina un aluvión desmesurado de alertas sobre multitudes de zombis que son como ex hermanos y ex buena gente que hoy quiere comernos vivos. Llevado al mundo real, se trata de un enemigo a exterminar por millones y que puede tener cualquier cara y piel y cualquier lugar de origen. No importa esto, lo central es aniquilar a todos esos otros «diferentes», cualesquiera sean, aunque haya seres queridos entre ellos. Una forma de bajar drásticamente los 7 y 8 mil millones de humanos del planeta. Una película de discreta seriedad lo muestra bastante claro: «Guerra mundial Z», del 2013. Hay en ella momentos horrorosos que, aunque deliberados, parecen ser lapsus o actos fallidos. Cito dos: uno es cuando la gigantesca muralla construida, según se señala, alrededor de Jerusalén por el Mossad y organismos de países poderosos (Estados Unidos) es desbordada por pilas gigantescas de humanos zombis mientras desde helicópteros los ametrallan para que, pisando unos sobre otros, no puedan llegar a la parte superior del muro e iniciar el abordaje «pirata». Otra situación es cuando, en un breve plano, se ve como cientos de miles de personas contagiadas (zombis) son encerrados en un gigantesco estadio y luego hacen explotar una bomba atómica (?). Hacer estallar bombas nucleares y explosivos semejantes para hacer desaparecer millones de habitantes y así disminuir la densidad demográfica es una «sugerencia» adelantada por Hitler quien parece tener más popularidad que la reconocida.

Imagen de «Guerra mundial Z», película estadounidense del 2013. Con Brad Pitt como protagonista ofrece un espectáculo atractivo que, en la subespecie «terror zombi», deja escapar algunas escenas que, a manera de lapsus, permiten suponer un plan de exterminio mundial interpretado como defensa propia para la supervivencia de la «civilización» en la que «sobran» dos o tres mil millones de humanos convertidos en monstruos.

Jorge Alemán lo describe de modo muy interesante para la Argentina:
«Una de las claves es el endeudamiento sistemático: el Estado sigue siendo absolutamente necesario para anular los distintos modos de distribución del excedente que los ricos acumulan y reprimir la protesta social o incluso ejercer diversos modos de intimidación.
                                           «La dolarización es un método represivo que permite quebrar a la sociedad entre aquellos que disponen de los dólares y un enorme sector que ya no cuenta porque no dispone de la moneda del imperio».

                                    «Esto obliga a una nueva pregunta decisiva: ¿Qué es la Argentina? ¿Un país que tendencialmente se dirige a la desaparición de su cultura social, intelectual y política? ¿O aún cobija en sus corrientes subterráneas, en su tejido interno, la suficiente capacidad de frenar su propia autodestrucción? Si se emplea la palabra autodestrucción es para señalar un rasgo clave de las Ultraderechas: su capacidad para quebrar subjetivamente a la multitud y destruir su deseo de un futuro distinto.

                              «Lo que se está desplegando a nivel internacional no es la desaparición del Estado a favor del Mercado sino un progresivo borramiento de los límites que lo distinguían. El resultado podría ser eventualmente un macro estado neoliberal compuesto por las Ultraderechas de EEUU, Europa e Israel». Alemán agrega una reflexión que no abunda: «Pensar que en este panorama la Rusia de Putin o China constituyen un antagonismo hacia estos proyectos es un error. En todo caso, sí pueden constituir diversas mesas de negociaciones donde los países subalternos puedan obtener algún tipo de protección. Nada semejante a lo que fue la relación Rusia-Cuba».  (2)

Imagen compuesta por Amilcar Moretti en estos días de diciembre del 2025. Su registro es reciente y forma parte de una gran serie de desnudos femeninos en situación de cotidianidad que permanece totalmente inédita, salvo esta primera muestra, claro.

                                        De regreso al principio lo que se advierte es un mundo confuso. Más preciso: confusión. No se puede precisar, ni aún entender cuál es la realidad. Ni siquiera cuál es la realidad que predomina. Desde los medios de comunicación y los gobiernos se reproducen supuestas voces autorizadas que exponen enunciaciones contradictorias, contrarias, que se desmienten unas a otras. Peor aún, cuando aparece una nueva «aclaración» supuesta de esto que sucede, que nos sucede, desaparece y se olvida totalmente la inmediata anterior, muchas veces en el lapso de pocas horas. Además, se inventan noticias sobre cosas que no han ocurrido y se silencian catástrofes y genocidios que están en pleno acontecer. O se sobre o subestima cualquier acontecimiento, fantasía, ilusión, atrocidad real mediante la utilización de diversidad de puntos de mira: abundan tanto las explicaciones (o justificaciones) que lo explicado termina por desvanecerse o perder importancia

                   La mentira repetida a gran escala y de manera ineludible genera efectos complejos. Entre los primeros una credulidad asombrosa, aún en gente muy astuta en otros aspectos convivenciales. Esta credulidad no se define necesariamente  por el lado de la ingenuidad e inocencia del cordero sino por una fervorosa, intensa y masiva crueldad «normalizada» por esos discursos novedosamente repetidos. Acompaña la indiferencia por la suerte del otro, alentado desde la diferencia que se remarca en un individualismo emprendedorista basado en «Yo sí», vos no».  Es el otro como monstruo, bicho, malo por naturaleza: un otro imaginado por la penetración permanente y creciente refinamiento sustentado básicamente en la Técnica. Hoy lo virtual-digital y eso llamado Inteligencia Artificial, determinan que la crueldad se convierta en un horror con «sentido». Aquello de la «banalidad del mal» de lo cual se ha vuelto a hablar insistentemente ahora, cuando el concepto tiene ya medio siglo de existencia.

 

(1) https://www.moretticulturaeros.com.ar/erotica-de-la-cultura-se-recobra-una-y-otra-vez-y-amilcar-moretti-va-a-estar-en-el-2026/
https://amilcarmoretti.wordpress.com/2025/12/21/erotica-de-la-cultura-retorna-en-el-2026-te-lo-dice-amilcar-moreti/

(2) https://jorgealeman.substack.com/p/la-captura-del-estado-jorge-aleman

Escribir un Comentario