Una foto que me gusta. Amilcar Moretti

 

 

 

El archivo de mis imágenes es como un arcón y es un arcano. Un depósito, desde hace tiempo digital, de fotografías digitales y analógicas digitalizadas (estas últimas impresas en celuloide, aquí en pequeños fotogramas de 35 mm). Y es un lugar que guarda secretos, reservas, cosas o sentimientos ocultos, íntimos, olvidados, desconocidos aún para mí, el coleccionista del archivo. La imagen de hoy la “descubrí” anoche en un buscador de la red. No la recordaba. Fuí, la busqué en mi sitio web, y sí, ahí estaba. Ahí está. Todo tiene una copia oculta, de resguardo, un back-up, vale la redundancia. Es decir, otra vez, doblemente, se me hace imborrable. Puedo olvidar una imagen, puede “perderse” pero puedo reencontrarla, no se me ausentará de modo definitivo. Lo que quiero, no se me ausenta. Y no suelo perder imágenes. Mi vida, gran parte de mi vida, es imagen, son imágenes. Además, esas imágenes conservadas no son solo colores, blanco, negro, formas, líneas, luces, sombras, planos, como suele suponerse. Las imágenes, procesadas o no, compuestas o no, se me aparecen junto a sonidos, fragancias, y gustos y tacto. En una buena imagen está mi memoria, recuerdos, e implica historias, instancias apacibles, alegrías, risas, enojos, malhumor, aburrimiento, cansancio, bríos, calores y colores, frescos, chuchos y fríos, encuentros, despedidas. Una imagen expresiva guarda perfumes, ondulaciones, sonidos, ruidos, música, llantos, sollozos, confesiones, goces, indiferencias, silencios, muchos silencios y palabras, abundantes.

    A veces, como hoy en Argentina, pienso que un archivo es un fondo artificioso, no un lugar para evocar, recordar, memorioso. Se me da por sentir que es una frivolidad y una instrascendencia que no resiste lo Real -no su imagen representacional- de tantos que hoy duermen en la calle y comen de los residuos de basura, en un territorio repleto de riquezas. Ese sentir y ese Real no lo subsano con el registro de un desocupado arrumbado en una acera; una foto de ese abandonado testimonia  y no reconforta más que la imagen compuesta de una muchacha bonita desnuda. Aunque, ¿quién sabe?, tal vez al guardar esa desnudez en un arcón, en un archivo digital, alguien en el futuro pueda leer ausencias y presencias, composiciones y descomposiciones, individuales y colectivas, errores y horrores, liviandades y atrocidades. (AMILCAR MORETTI)

 

 

Imagen compuesta por AMILCAR MORETTI. Reedición de la versión original compuesta que publiqué aquí hace más de cuatro años, en diciembre del 2014. El original en digital color, sin procesar, fue registrado en abril del 2012, en mi hogar, en una jornada prolongada, de mañana a noche, como siempre. En La Plata, ciudad capital provincial a unos 50 kilómetros al sur de Buenos Aires.

Imagen compuesta por AMILCAR MORETTI. Reedición de la versión original compuesta que publiqué aquí hace más de cuatro años, en diciembre del 2014. El original en digital color, sin procesar, claro, fue registrado en abril del 2012, en mi hogar, en una jornada prolongada, de mañana a noche, como siempre. En La Plata, ciudad capital provincial a unos 50 kilómetros al sur de Buenos Aires.

 https://www.moretticulturaeros.com.ar/katherine-donaire-en-construccion/

 


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